“Si quieres cocinar desde cero un pastel de manzana, primero tienes que inventar el universo.”
-Carl Sagan
-Carl Sagan
Queso mozzarela viene de Campania, Italia, 1570. Masa cocida, hecho con harina, agua, y levadura: periodo neolítico. Los pimientos verdes fueron erróneamente llamados “pimientos” por Cristobal Colón, quien importó a España las semillas en 1493; son originarios de México, América Central, y América del Sur desde tiempos inmemoriales
Pedí una pizza y esperé una hora, muriéndome de hambre, escuchando solo las gotas cayendo del grifo en el baño y canciones de amor casi imperceptibles desde una radio en el apartamento vecino. Sin amigos, sin amor, sin su propio hogar, el tiempo suele pasar muy, muy lentamente. Más aún cuando tienes hambre.
Afuera, la lluvia: una tormenta que se extiende desde Rosario hasta la capital. Ha llovido por tres días seguidos, y las calles están anegadas con agua agitada.
Para preparar una verdadera salsa de tomate, uno necesita ocho horas por lo menos. Para la masa, menos de una hora, mas si quieres sacar la levadura del aire. Tiempo para hornear la pizza: de quince a veinte minutos.
Las paredes de mi habitación alquilada son grises y con manchas de humedad, y a mi me parece una celda fea y vieja, pero necesaria, sobre todo en una noche lluviosa.
El peperoni que se añade en las pizzas baratas fue inventado por italianos en los Estados Unidos, y es descendiente de las salchichas picantes de Napoles y la salchicha soppressata de Calabria. La primera referencia a salchichas en la literatura europea salió en Homero (primera referencia en literatura mundial: 589 A.C. en China). Pero este peperoni específicamente vino por tierra desde una fabrica de alrededor hasta la pizzería en calle Santa Fe.
Estoy aquí, atrapado por la lluvia, volviéndome loco por no poder moverme. Las agujas del reloj me están cargando, te juro que una se detuvo y empezó a moverse en sentido contrario.
Para armar una pizza, uno solo necesita un minuto. Conseguir los ingredientes es otra cosa; para eso, se necesitan varios siglos.
Cuando ella me dejo, yo vine aquí, a Buenos Aires, para olvidar. A veces, cambiar la localización dramáticamente suele ser como avanzar o retrasar el tiempo. Tres meses, pero parece otra vida en otro siglo en otro mundo.
En algún lugar de la ciudad, mi pizza está volando por las calles mojadas y oscuras (la motocicleta con motor de combustión interno: 1885, Alemania).
Quizás vendrá directamente, por mi proximidad al restaurante; quizás vendrá ultima por la misma razón. De cualquier modo, la pizza viajará mas que yo esta noche.
Mi pizza va a alcanzar velocidades altas.
Mi pizza cruza el espacio y el tiempo. Mi pizza durará por siglos. Mi pizza es básicamente inmortal, o por lo menos va a vivir tanto como los seres humanos. Mi pizza, como cada cosa, es un milagro.
